
El "Buey volador" de Saint Ambroix
En algún momento situado entre los siglos XI y XII, la vendimia de Saint Ambroix, en el Gard, excedió la demanda y el vino se estropeó antes de poderse beber. Como es comprensible, la población estaba desesperada. Sin embargo, el alcalde dio con una nueva manera de inducir a la gente a beber aquel vino. Anunció públicamente que en un momento previamente determinado se lanzaría al aire un buey y que éste volaría.
Llevaron a aquel pobre buey en procesión por las calles del pueblo antes de conducirlo a la cima de la colina para arrojarlo desde allí. El animal cayó cuesta abajo y sus restos quedaron esparcidos por toda la campiña de los alrededores. Ya fuera para olvidar sus penas o para calmarse, la gente apuró aquel vino malo hasta las heces.
Cada mes de julio, Saint Ambroix revive la leyenda, pero ahora el vino disponible es de mucha mejor calidad.