Maillol:«La muchacha acostada»
Albañil en su pueblo nativo, su carrera profesional comienza hacia 1897. Su admiración y su fidelidad a Puvis de Chavannes, a Cézanne, a Rodin, una relación espiritual con Bourdelle y Renoir son tantas notaciones que marcarán su arte. Toda la vida de Maillol está caracteriza por el trabajo. El evento de la primera mitad del Siglo XX desliza sobre el hombre sin dejar rastros biográficos.
Paradójicamente, su arte, muy caracterizado por la estatuaria antigüedad a raíz de un viaje a Italia, no es contemporáneo de su época. El gesto artesanal de Maillol, cuyo arcaísmo es un valor estético, aliado a la sencillez de las formas femeninas, indefinidamente esculpidas, se inscribe fuera de su época.
El Museo MAILLOL
Habiendo comenzado por la pintura y la cerámica, Maillol se inicia a la escultura alrededor de 1895. Su nombre cruzó los océanos, sus obras entraron en los más importantes museos del mundo.
Ahora, descansa en el claro delante de su casa de Banyuls sur Mer donde, en la montaña rodeada de viñas, vivía solo, meditando y trabajando con su modelo al aire libre cuando hacía buen tiempo.
Su casa se convirtió en el Museo Maillol para honrar su memoria, pero sobre todo para poder poner de manifiesto a los aficionados, a los curiosos, que el arte estatuario puede ser de una perfección y de una belleza absoluta.