Villefranche-de-conflent
Puso a punto una técnica de ataque revolucionaria y contribuyó al apogeo del arte de la fortificación baluarte. Las obras construidas por él o según sus ideas reforzaron todos los puntos débiles de las fronteras francesas. Hombre de terreno, escribió tratados pero sobre todo recorrió los lugares, supervisó los planos y los trabajos, rehizo proyectos después de inspeccionarlos y participó en cuarenta y ocho escaños. Siempre intentó adaptar sus principios a la configuración de cada lugar.
Las fortalezas de Mont-Louis y de Villefranche-de-Conflent acaban de inscribirse en el patrimonio mundial de la UNESCO.
En Haut Conflent, la ciudad fortificada de Mont-Louis se muestra en la excelencia de una arquitectura de castillo. Dentro, todo está trazado con el cordel. Las calles se cortan en ángulo recto para reunirse en una plaza central, lugar de desfiles militares, fiestas y ceremonias. A proximidad, la iglesia parroquial, al igual que el hogar del gobernador son los testigos de las construcciones de estilo clásico que la conquista ofreció al Roussillon.
Villefranche de Conflentse construye en un desfiladero encajonado por altos acantilados, que constituyen un paso largo y estrecho entre las tierras de Conflent y las de Cerdeña. Por todas partes en esta ciudad fortificada, el material utilizado es el mármol rosa de Conflent. En escultura en los dos portales romanos de la iglesia parroquial, lo descubrimos en el campanario del siglo XIII, en la atalaya que data del siglo XII y numerosas casas campesinas.
El puerto del Perthus permite una comunicación fácil entre Francia y España. Los españoles edificaron a proximidad un castillo al que los franceses les costó mucho recuperar en 1674. Vauban fue hasta allí durante su segundo viaje de inspección en Roussillon en 1679. Aprobó el dibujo propuesto por el ingeniero Rousselot, que agrandaba el antiguo fuerte español, y le aportó varias correcciones: destrucción del antiguo el torreón, aplanamiento del espacio interior y redoblamiento de los bastiones por pequeñas torres que sirven de reductos.
En Salses, pequeño pueblo del Norte del Roussillon, se erige el más bello ejemplo de arquitectura militar dicha «de transición». Este fuerte rectangular (115 metros de largo por 90 de ancho) posee una torre cilíndrica colocada en cada ángulo. Construido en el siglo XVI siglo por los españoles, está profundamente oculto en el suelo de modo a eludirse en parte de la vista y ataque del enemigo. Esta vez, Vauban, debilitó las defensas de la fortaleza para evitar que sea inatacable en caso de que los españoles desearan apoderarse.