
Hijo de notable, campechano de aspecto y de propósitos, desprovisto de pretensión, inteligente y sagaz, Béranger Saunière es también monarquista militante.
Molesta por sus sermones, la República que aún no había instaurado la separación entre la Iglesia y el Estado, le suspende su tratamiento.
Gracias a la generosidad de los feligreses, el abad emprende las primeras obras de urgencia de la iglesia. Justo en aquel momento es cuando hará misteriosos descubrimientos. ¿Pergaminos?¿Reliquias?¿Monedas de oro? "Solo Dios lo sabe" pero el caso es que a partir de esa fecha, ayudado por su sirvienta y amiga Marie Denarnaud, multiplica discretas excavaciones en la iglesia y al anochecer en el cementerio.
Hacia 1900, el abad se lanza en gastos estupefacientes. Renueva la iglesia por completo y restaura el antiguo presbiterio. Manda construir su espaciosa villa Béthania adornada de un parque, de una vidriera y de una torre biblioteca neogótica. El abad habría gastado 660.000 francos en oro, lo que representa casi 2 millones de los euros actuales.
En 1908 la jerarquía eclesiástica, indignada por el tren de vida fastuoso del sacerdote, le intima a presentar la justificación de sus recursos. Cosa que hizo tan mal, que fue condenado a la «suspense a divinis», pena que le privó de sus poderes sacerdotales.
Marie Denarnaud, heredera, se llevará consigo el secreto a su tumba. Desde aquella época, se difunden las más locas hipótesis.
La Asociación Terre de Rhédae abrió un museo en el antiguo presbiterio que linda la iglesia. Los numerosos documentos, cartas y objetos expuestos permiten al visitante reconstituir la vida del Abad Saunière.
Association «Terre de Rhedae»
11190 Rennes-le-Château
Téléphone : 33 (0)468-741-456