
Contar de 15 a 20 mejillones por persona.
Encender un gran fuego de cepas de viña y poner encima una placa que retenga el jugo para que se cuezan en su agua y en su concha. Introducir los mejillones sin arreglar extendiéndolos con una espátula.
En cuanto se abran, están listos para servir. El fuego de la madera les da un sabor único.