
Artesanía del Languedoc-Rosellón, cultura francesa
Creadores de sueño en Sur de Francia...
Los oficios de arte reflejan todo la identidad cultural de una región que siempre ha sabido valorizar sus tradiciones. Este patrimonio bien vivo, cuyos gestos, siempre iguales a través de las edades, dan vida a obras tradicionales o de interpretación más contemporáneas, es una invitación al descubrimiento del interior del Languedoc.
En unos cuantos pueblos, se puede descubrir la experiencia de los artesanos: cestería de Vallabrègues, cerámicas de Anduze, pueblo alfarero de Saint Quentin la Poterie en el Gard, tradición joyera del granate catalán, oficios del libro y del papel en Montolieu en el Aude, herencia textil también, que se declina tanto en Cevenas alrededor de la seda que en los Pirineos orientales con las telas catalanas.
Esta densidad artesanal excepcional revela otra faceta de la cultura del Languedoc, la de los oficios de arte.
El jarro de Anduze, un jarro legendario
Para descubrir el tejido medieval.
Tradición y conocimiento ancestral en Languedoc-Rosellón.
Anexo de la Jabonería, fábrica real y después nacional de tapices cuyo origen se remonta a Enrique IV y que debe su nombre a una antigua fábrica de jabones que Luis XIII instaló en 1627.
Las primeras huellas de los “trahandiers”, los trabajadores de la seda se encontrarían a finales del siglo XIII en Anduze.
Porque antaño el vidrio hizo la riqueza de la región Languedoc-Rosellón...
En Vallabrègues en el Gard, es la cestería que, durante siglos, ha estado en el centro de las (pre)ocupaciones.
En Languedoc-Rosellón, una pequeña villa con recursos inesperados espera el visitante tenaz.