
Espiguette - Playas Sur Francia
Las gentes de esta tierra la aman y defienden con pasión, de ahí que la costa mediterránea sea ante todo, un espacio protegido. Con 40.000 hectáreas de naturaleza salvaje, el litoral del Languedoc-Rosellón ha sabido resistirse a la urbanización y preservar este magnífico territorio, donde la actividad humana respeta el entorno natural.
El Languedoc-Rosellón alberga una flora y fauna excepcionales, como en la Camarga, auténtico santuario europeo de la vida salvaje, país del toro, del caballo, de aves sedentarias o migratorias. Allí donde el “pequeño Ródano” desemboca en el mar, comienza un espectáculo de imágenes para el recuerdo que bien merecen llevar prismáticos o una cámara de fotos.
Y en medio de tanta riqueza salvaje, le sorprenderá cruzarse con los salineros que recogen la sal desecada por el mistral cerca de Aigues-Mortes, o los manaderos que, a caballo y con un tridente en la mano, reúnen a los toros al anochecer. ¿Busca lo auténtico? Lo hallará en los puertos pesqueros. En Grau-du-Roi, Palavas, Sète o Collioure, podrá encontrar pescado fresco, marisco y crustáceos a la llegada de los barcos. Puertos de pesca, pero también de recreo: junto a Grau-du-Roi, Port-Camargue es uno de los mayores puertos de recreo de Europa, con sus 20.000 amarres. Sète, isla singular, patria de Paul Valéry y Georges Brassens, le brinda todo el sabor y ambiente de los grandes destinos de la cuenca mediterránea y del turismo: Francia y su herencia cultural, antigua y moderna, en todo su esplendor.
Vacaciones totales
Natural, cálido, auténtico, el litoral del Languedoc- Rosellón le acogerá en sus estaciones balnearias, abiertas al mar y al entorno rural, donde disfrutará de unas tranquilas y tónificantes vacaciones: Francia y los pueblos de su costa mediterránea, como Le Cap d'Agde, La Grande Motte, Gruissan, Port-Leucate, Port-Barcarès y Saint-Cyprien le abren las puertas a una libertad recobrada. ¡Aproveche! Disfrute de las muchas actividades náuticas que le ofrece el Mediterráneo: regatas, cruceros, pesca deportiva, windsurf, kitesurf o hobby cat, hay para todos los gustos... Y si le apasiona la vela, Gruissan y el Massif de la Clape le darán, todo el año, la bienvenida al paraíso del viento...
Luces del Rosellón y de la Côte Vermeille
No fue por casualidad que Picasso o Matisse vinieran aquí para captar la magia de la luz y los colores del Rosellón y de la Côte Vermeille (costa bermellón). Los puertos de Collioure, Banyuls, Port-Vendres, Cerbère, intactos, asombran por su belleza. Marcan la frontera entre inmensas playas de arena fina y calas íntimas rodeadas de acantilados vertiginosos, al pie de los Pirineos.
¿Listo para 360° de vacaciones a orillas del Mediterráneo?